Páginas

miércoles, 1 de julio de 2015

!UNA FOTO! DON CARLITOS



Cuando bautizamos a la hija de un amigo, en la Iglesia de Alangasí, no nos habíamos percatado de llevar una cámara fotográfica que eternice esos gratos momentos. Concentrados en las palabras y la lección que nos tomaba el Sacerdote en el Altar, escuché el clik! de una cámara fotográfica. Era Don Carlos Teófilo Morales Morales, que acababa de llegar a la cobertura de algunos compromisos sociales, testigo silencioso de acontecimientos familiares; es decir: fotógrafo, por más de 40 años. De cuantos bautizos no se acordará, a cuantas parejas no vería casarse, cuántos niños,  jóvenes y ahora adultos no pasarían por el lente de Foto Canon.Su nombre comercial.


Don Carlitos! Tomaráme una foto vera. Con el padrino!


Ya le solicitaba una madre de familia esperando su turno para la foto. Don Carlitos como le conocemos, cumplió 70 años en el mes de septiembre  2014. Desde muy joven despertó su interés por unos aparatos que montaban en los parques – recuerda cuando era niño – la gente se aglutinaba, se interesaban por saber que hacían; y por supuesto se maravillaban con el resultado. Hace años una fotografía era una joya en la familia… ahora, esperen un momento, me llegó una foto por whatsapp!


La fotografía es un arte, es la mejor aliada de la historia. De nuestras historias familiares. Y nuestro personaje entrevistado es el culpable de ello, ¡apostemos!, que en nuestro álbum fotográfico familiar tenemos por lo menos una foto tomada por Don Carlos Morales, y al ratificar esta hipótesis, nos haremos esta tesis: como pasan los años.

Pero no solo de la fotografía se vive – antes era buena la fotografía,cuando la modernidad no multiplicó las cámaras fotográficas; ahora hay hasta incorporado en los celulares – cuenta con algo de nostalgia. Don Carlos también es carpintero, de hecho esa era su primera profesión. Fue socio fundador de la Asociación de Artesanos dela Madera y Comercios de Sangolquí.

Su primera cámara la compró con sus primos en Ipiales, Colombia; viajaron en bicicleta – perdón, no les comenté que también era ciclista – cuando tenía 20 años, un viaje de ida y vuelta. Su afición creció con el uso de esta primera cámara, para luego nomas comprarse una propia. A la que le sacaba provecho tomado fotos a su enamorada – hoy su esposa –  claro, enamorándola también.

Sus familiares le invitaban al bautizo, al matrimonio; “pero vendrás con las cámara” le decían. En una de estas ocasiones, conoció a Luis Baquero su maestro de fotografía. Profesor de fotografía, contemporáneo de algunos artistas como Foto Silva. Aprendió rápidamente, tomó varios cursos, conoció el trabajo en laboratorio; el nostálgico “cuarto oscuro” para revelar las fotos. Ya con una cámara semiprofesional, empezó a  sacar sus primeras fotos profesionales en blanco y negro, reveladas por él. Qué emoción!


¡A Quito a Quito, por la pista! se mezcla con el sonido de los pitos, los vehículos, los buses que pasan junto al Estudio Foto Canon, en Sangolquí. Don Carlos ya es identificado durante estos 40 años como un reportero gráfico en el Valle de Los Chillos, informador sigiloso de esos momentos inolvidables: las lágrimas de los novios, de los padres, las sonrisas de los invitados. Sensaciones que reviven o devuelven esos momentos, con sus fotos a los clientes. Don Carlitos – en confianza –es también mensajero; se lo puede encontrar caminando por los pueblos entregando estas postales familiares.
 – ¿Usted es el Señor Morales? le preguntó en alguna ocasión una Señora “elegante” que llegó a su estudio. Me han recomendado que usted toma unas buenas fotos. Me cuenta Don Carlos con un sabor a melancolía, antes las fotografías eran apreciadas, así como el aprecio que muchos sienten cuando le ven en las Iglesias, en las Plazas o caminando con su cámara.


No hay comentarios:

Publicar un comentario